Primeras manifestaciones sinfónicas en Yucatán, 1898-1922
A finales de la última década del XIX, José Cuevas Pachón, hijo de José Jacinto, poseedor de una sólida formación musical, continúa la tradición familiar y genera el primer impulso del sinfonismo yucateco. Este músico yucateco, discípulo de Melesio Morales, entre otros importantes maestros mexicanos de la época, influido por los conciertos que escuchó en el Gran Teatro Nacional de la Ciudad de México, forma una orquesta y dirige un concierto sinfónico con la participación como solistas de dos destacados músicos locales: el pianista Ricardo Río Díaz y la violinista Asunción Sauri Cetina en el antiguo Teatro Peón Contreras el 22 de septiembre de 1898.

Ocho años después en 1906 se conforma otra orquesta sinfónica, bajo la dirección del propio José Cuevas, para una fiesta que se ofrece a Porfirio Díaz en la hacienda Sodzil, como parte de las actividades del mandatario en su visita a Yucatán.

Tendrán que pasar casi dos décadas para que los asistentes a un evento privado, el 22 de junio de 1922, disfrutaran de un concierto sinfónico que ofreció una orquesta dirigida por Amílcar Cetina Gutiérrez, efectuado en uno de los salones de la sociedad La Unión.

La Orquesta Sinfónica de Mérida 1925-1935
1925 representa el año en que surge en Yucatán, por primera vez, un movimiento sinfónico. Después de casi treinta años de intentos aislados, Francisco Sánchez Rejón logra consolidar un grupo de músicos, en su mayoría ex integrantes de la orquesta de Cetina Gutiérrez, y bajo su dirección, con el nombre de Orquesta Sinfónica de Mérida.

Realizan su primera presentación el 16 de agosto de ese año. Esta orquesta ofrece tres temporadas entre 1925 y 1935, con un total de 34 conciertos en los que se ejecutan obras de Mozart, Beethoven, Tchaikovski, Wagner, Dvořák, Rimsky-Korsakov, Ravel, Villanueva, Granados, Liszt, Nielsen y Debussy, entre otros compositores.

Como directores invitados estuvieron al frente de esta orquesta: Amílcar Cetina Gutiérrez, Halfdan Jebe y Luis G. Garavito y actuaron como solistas los pianistas José Rubio Milán y Mercedes Heredia; los violinistas Alejandro de la Torre y Amelia Medina y el violonchelista Alonso Patrón.

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Nacimiento de la Orquesta Sinfónica de Yucatán, 1936-1938
Con el propósito de estudiar la música indígena de la península de Yucatán, llega a la ciudad de Mérida en 1935 el violinista y etnomusicólogo Samuel Martí.

Al llegar a la capital yucateca, este músico originario de El Paso, Texas, encontró un núcleo de músicos entusiastas, nacidos casi todos a fines del siglo XIX: Amílcar Cetina Gutiérrez, Francisco Sánchez Rejón, Arturo Cosgaya Ceballos, Gustavo Río Escalante, Cornelio Cárdenas Samada, Efraín Pérez Cámara y Emilio Puerto Molina. De este grupo también formaba parte Luis Garavito, violinista jalisciense llegado a Mérida en 1916 y Halfan Jebe, compositor noruego que desde 1923 se había convertido en un incansable animador del ambiente musical yucateco, componiendo, enseñando o escribiendo artículos sobre diferentes aspectos del arte musical. Martí -entonces un joven de 29 años- contagió su energía a la tal vez la más brillante generación de músicos que ha dado Yucatán, motivándolos a emprender un movimiento sinfónico.

En este ambiente de renovado afán por la música orquestal, Martí y sus amigos, con ayuda del poeta Clemente López Trujillo, en aquellos tiempos director del Diario del Sureste, lograron organizar la Orquesta Sinfónica de Yucatán, que ofreció entre 1936 y 1938 dos temporadas de tres conciertos cada una y dos presentaciones extraordinarias. Las obras de autores yucatecos que Martí dirigió durante esa temporada de ocho conciertos son: Uchben Xcoholté y Tribu de Daniel Ayala, poema sinfónico de Halfdan Jebe, Fiesta en el Pueblo de Arturo Cosgaya y 1910, poema sinfónico de Gustavo Río Escalante.

Es importante destacar la promoción que Martí dio a compositores e instrumentistas de la región. Afortunadamente, esa tradición la continúan los directores de las siguientes etapas del sinfonismo en Yucatán.

La actividad sinfónica de Daniel Ayala en Yucatán, 1944-1950
Después de dos años de intensa actividad en Mérida -período de tiempo que ocupó para crear y consolidar la Orquesta Típica Yukalpetén -además de reorganizar la Banda del Estado- en 1944, Daniel Ayala funda el Conservatorio Yucateco y vuelve a constituir la Orquesta Sinfónica de Yucatán.

Ayala había llegado al estado en 1941, después de un breve período en Morelia, con la experiencia de haber participado en la ciudad de México en un período fundamental para la historia de la música mexicana del siglo XX. Así pues, llegaba a su tierra con una conciencia forjada a la luz de las ideas de sus maestros Carlos Chávez y Silvestre Revueltas. Su concepción del papel social de la Orquesta Sinfónica de Yucatán era muy clara: programar continuamente obras de autores yucatecos junto a las de compositores europeos, invitar a directores y solistas nacionales y organizar, en cada temporada, conciertos populares.

Al frente de esta orquesta, Daniel Ayala realiza siete temporadas en forma ininterrumpida entre 1944-1950. Las obras de autores yucatecos que dirige a lo largo de este período son: Tribu, Paisaje, El Hombre Maya, U K’ayil Cháac (Canto Maya a la Lluvia), Uchben Xcoholté (Un Antiguo Cementerio), Panoramas de México, Mi Viaje a Norteamérica, Sinfonía de las Américas (estreno), Acuarela Nocturna (en San Salvador) (estreno), de su autoría; El Balajú de Jerónimo Baqueiro Foster; Aguiluchos de Francisco Blum; Fantasía Yucateca de José León Bojórquez (estreno); Miscelánea Yucateca de José Jacinto Cuevas; Iztaccíhuatl de Raymundo Núñez Sáenz; Suite Infantil, Sinfonía N° 2 y Siete Danzas del Mayab de Efraín Pérez Cámara; Palenque y Suite Helénica de Fausto Pinelo Río y Vida campesina, 1910, En el Puerto, Sinfonía de las Ranas y Campos de mi Tierra, de Gustavo Río Escalante.

Los directores invitados fueron José F. Vásquez, Luis G. Garavito, Ernesto Roemer, José Ives Limantour, Andrés Archila, Higinio Ruvalcaba, Alejandro Muñoz y Efraín Pérez Cámara.
Participaron como solistas Amelia Medina, Emilio Puerto Molina, Mercedes Heredia Nicoli, Pablo Castellanos, Sonia Finkel y Juárez H. García, entre otros.

La Orquesta Sinfónica de Yucatán, 1975-1982
Después del esfuerzo de Daniel Ayala a favor de la música en su tierra natal, Yucatán pasa 25 largos años sin vida sinfónica. En 1975, Carlos Tello Solís, músico de formación académica y conocedor también de la música popular, propone al gobierno estatal la reanimación de la vida orquestal del estado. Aceptada su petición, el 15 de septiembre de 1975 ofrece su primer concierto la nueva Orquesta Sinfónica de Yucatán en el Salón de la Historia del Palacio de Gobierno. En ese concierto, en que participa también el Orfeón Yucatán, Tello dirige obras de Mozart, Schubert y Vivaldi.

En esta nueva época de la sinfónica yucateca, en que se ejecutaron 113 conciertos, la subdirección de la misma estuvo a cargo de Julián Durán Flores, entre 1975 y 1979 y Fernando Cardeña Palomo, a partir de 1980. Como directores invitados participan Jorge Mario Moraga, Roberto Tello Martínez, Jorge Medina Leal, Gabriel Saldívar y Fernando Cardeña Palomo.

Los solistas yucatecos invitados son: Rosa María Casares de Zapata, Russelll Domínguez Baqueiro, Waldemar Gómez Rodríguez, Enrique Luitz Burgos, Daniel Rodríguez Angulo, Juan Campos Casares, Carlos Tello Solís, Carlos Marrufo Gurrutia, Lilia Canto Hernández, Roberto Tello Martínez, Manuel Escalante Aguilar, Ana Rosa Pinelo Aznar y José Luis Chan Sabido.

Siguiendo el ejemplo de Ayala, Carlos Tello programa durante ese período de intensa actividad orquestal varias obras yucatecas, incluyendo el estreno de la Sinfonía N° 1 en fa mayor de Gustavo Río Escalante.

En la temporada de invierno 1981-1982 se conforma una orquesta con músicos locales, nacionales y extranjeros. Para lograrlo no sólo se requirieron los esfuerzos de los directores de orquesta; también fue determinante en esta empresa la participación del Instituto de Cultura. Los músicos que se integraron al grupo llegaron de la North Texas State University y de diversos estados de la república. Se incorpora también Antonio Cabrero como director artístico, y participan como solistas los pianistas Jorge Noli y Trinidad Sánchez, la mezzosoprano Emily Israel, el violinista Carlos Marrufo Gurrutia, el violonchelista Adolfo Odnoposoff y la arpista Dorella Maiorescu. Se destaca en esta última temporada el concierto del 9 de enero de 1982. Aquella noche, el gobierno del estado entregó la Medalla al Mérito Artístico al compositor mexicano Blas Galindo y como parte del programa se ejecutaron los Sones de Mariachi del músico jalisciense.

Esfuerzos sinfónicos, 1984-2002
En 1984, el Instituto de Cultura y la Universidad Autónoma de Yucatán organizan una sinfonietta que ofreció tres conciertos los días 26, 27 y 30 de diciembre, bajo la dirección de Miguel Pérez Concha y Julián Durán Flores. Una orquesta similar, organizada por las mismas instituciones, tocó un concierto el 23 de noviembre con la pianista Julia Campos y el violinista Tomás Marín como solistas.

A partir de 1987, Miguel Pérez Concha, -quien se distingue en las últimas dos décadas como promotor de la música orquestal en nuestro medio- organiza y dirige una serie de conciertos con una agrupación conformada por miembros de la Orquesta de Cámara de la UADY y músicos universitarios de la ciudad de Miami, Florida. Esta orquesta Binacional ofrece entre 1987 y 2002 aproximadamente nueve conciertos en las ciudades de Mérida y Miami y uno en Chichén Itzá.

El 2 de febrero de 1997, se presenta en dos ocasiones en Mérida, bajo la dirección de Miguel Pérez Concha y Sergio Castro Acosta, la Orquesta Clásica Universitaria, agrupación que se formó para esos dos conciertos, con músicos jóvenes de la Orquesta de Cámara de la UADY, la Escuela de Música Juan Sebastian Bach y la Orquesta de Cámara Fernando Lozano de la ciudad de Campeche.